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RITMOS CIRCADIANOS DESDE 0 (1ª PARTE)

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Este será el primer articulo hablando de los ritmos circadianos y su implicación en la salud. No debemos olvidar que los humanos son seres vivos que vivimos en el planeta Tierra y todo lo que conlleve cambios ambientales, tendrá repercusiones en nuestra biología.

¿Qué son los Ritmos Circadianos?

La palabra circadiano deriva del latín circa, que significa alrededor, y dies, que significa día: alrededor del día. Todos los organismos del planeta tenemos una organización de los procesos fisiológicos basados en los dos extremos ambientales distintos que ocurren como resultado de la rotación diaria de la Tierra cada 24 horas: la noche y el día (oscuridad y luz). Estos contrastes se acompañan de otros cambios ambientales relevantes para cualquier especie, incluyendo la disponibilidad de alimentos, la temperatura y la susceptibilidad a la depredación entre otros.

La capacidad de anticipar cambios en el medio ambiente confiere una clara ventaja evolutiva a cualquier especie. Los procesos y comportamientos fisiológicos siguen ritmos circadianos correspondientes al ciclo de 24 horas de luz y oscuridad, y son arrastrados por varios «zeitgebers» (término alemán usado en investigación que significa «sincronizador o temporizador») de la hora del día.

En los seres humanos, el período de luz es también la fase de vigilia, la fase activa, la fase de recolección y consumo de alimentos. El período oscuro es la fase de sueño, la fase inactiva y la fase de ayuno.

¿Cuál es el mayor controlador de nuestros ritmos circadianos?

El controlador de nuestro «reloj» circadiano se encuentra en una región del hipotálamo conocida como el núcleo supraquiasmático (NSQ). Cuyo principal factor ambiental que induce los cambios circadianos en el NSQ es la luz, concretamente son un conjunto especializado de células de la retina que comunica información sobre la luz al NSQ indicando si es de día o de noche.

Imagina un cielo azul en un día despejado; ese color no es aleatorio para la fisiología humana, es una longitud de onda específica de luz azul de onda corta de 460-480 nanómetros que proporciona la señal NSQ de que es la fase de día/despertar/activa. En función de la entrada que reciba el NSQ, sincronizará las funciones fisiológicas apropiadas de ese período con las señales de luz; como son: despertar, comer, digerir, obtener energía y almacenarla.

A su vez, los tejidos periféricos como el hígado, los riñones, el páncreas, los músculos y el teijido adiposo, también están influenciados por el momento de la ingesta de alimentos. El sistema circadiano se basa en la sincronización entre el reloj central y el periférico para una función fisiológica óptima y sinergica. Por lo tanto, la entrada de señales ambientales son vitales para la integridad de nuestro sistema circadiano, tanto las señales conocidas como las desconocidas o inusuales (señales de luz inconsistentes, patrones de comidas irregulares, sueño restringido); estas ultimas puede alterar los resultados, incluyendo secreciones hormonales, oxidación y/o almacenamiento de sustratos, hambre y apetito.

Desincronizacion circadiana

Está bien establecido en la literatura que la desincronización circadiana, como los trabajos por turnos, son un factor de riesgo primario de enfermedad cardiometabólica. Esto se debe a que cuando la ingesta de alimentos se desincroniza de los patrones circadianos normalmente dicotómicos de día (luz/alimentación/activo) y noche (oscuro/ayuno/inactivo), el control de los procesos metabólicos se desvincula del NSQ, que esta vinculado principalmente a señales de luz en lugar de la ingesta de alimentos.

Tradicionalmente, el enfoque de la investigación sobre la importancia del sistema circadiano para la salud metabólica se centró en situaciones extremas como el jet-lag y el trabajo por turnos. Sin embargo, los efectos de perturbaciones menos extremas en la salud metabólica están saliendo a la luz con el modo de vida que tenemos hoy en dia.

Bibliografia

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  • Westerterp-Plantenga, M. (2016). Sleep, circadian rhythm and body weight: parallel developments. Proceedings of the Nutrition Society, 75(04), pp.431-439.

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