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RITMOS CIRCADIANOS DESDE 0 (2ª PARTE)

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Antes de leer esta segunda parte, te aconsejo que leas la PRIMERA PARTE

Asociacion entre la salud metabólica y la interrupción circadiana

Como la luz es la principal señal de tiempo nuestro reloj circadiano, la exposición a la luz puede tener implicaciones para la salud metabólica, tanto positivas como negativas dependiendo del momento de la exposición.

Las personas que viven en ambientes industrializados pasan hasta el 88% del tiempo en edificios cerrados, lo que resulta en una exposición mínima a la luz natural durante el día. Para que os hagáis una idea, el nivel de iluminación se mide en «lux»; la luz natural diurna esta entre 2.000 y 10.000 lux, mientras que la iluminación interior promedio es inferior a 500 lux, esto significa que carece del nivel mínimo de intensidad para tener un impacto circadiano, ya que segun algunas investigaciones se requiere un mínimo de 1000 lux (no confundir iluminancia con longitud de onda).

Estudios de asociación han visto que una mayor exposición a la luz del día se correlaciona con niveles más bajos de grasa corporal y una mejor regulación del apetito. Y al contrario, las personas de zonas industrializadas que están expuestas a la luz artificial por la noche, mediante dispositivos electrónicos que emiten luz azul de onda corta, tienen mas problemas con la regulación del apetito y los niveles de grasa corporal, teniendo en cuenta otros factores que también afectan a estos 2 parámetros.

Concretamente la melatonina, la hormona primaria producida por la noche en respuesta a la oscuridad, es suprimida al máximo por la luz azul de onda corta. Esto puede ser un problema ya que se han identificado receptores de melatonina en el pancreas, los cuales modulan la secreción de insulina. Por lo que estar con el móvil o viendo la tele, previo a meterse a la cama sin un filtro de luz azul (hoy en dia los móviles traen de serie estos filtros, solo hay que activarlos) puede ocasionar problemas mas allá de un sueño de poca calidad.

Concretamente en el estudio de McMullan et al., 2013, examinó cómo las mujeres con los niveles más bajos de melatonina tuvieron más probabilidades de desarrollar Diabetes tipo 2 cuando se realizó un seguimiento 12 años después.

Los efectos de esta alteración en nuestros entornos urbanitas, esta muy condicionado por un gran olvidado: el JETLAG SOCIAL.

Jetlag Social

El «jetlag social» es la interferencia de horario entre semana y el horario de los fines de semana. Nuestra sociedad, en general, tiene un modo operandi distinto entre semana comparado con los fines de semana que dista bastante en horarios de lo “éticamente correcto”, por ejemplo cuando se va a cenar un sábado a la noche, es raro ir antes de las 21:00, lo cual ya esta interfiriendo en los ritmos circadianos, sobre todo en invierno cuando la luz solar desaparece a las 18:00.

Varios estudios recientes de cohortes han evaluado el impacto del jetlag social con las tasas de enfermedad metabólica, en particular la diabetes tipo 2 y la obesidad, asociaciones que permanecen en muchos casos incluso después de controlar variables como la duración del sueño y el «cronotipo» (hablaré de ello en posteriores artículos).

Para investigar el jetlag social se compara el “punto medio de sueño” entre dias laborales y festivos. Ejemplo:

 

Día laboral Día festivo

Hora a la que te acuestas

22:00

2:00

Hora a la que te levantas

6:00

12:00

PUNTO MEDIO DE SUEÑO 2:00

7:00

Siguiendo este ejemplo, esta persona tendría un jetlag social de 5 horas (2:00 vs 7:00), cuando las recomendaciones son tener un jetlag social de máximo 2 horas.

Además, tanto la duración como la intensidad de la exposición a la luz artificial por la noche se relacionan con disfunción metabólica, obesidad y perfiles lipídicos anormales. Un problema en relación con esta observación es el efecto indirecto de la vigilia nocturna prolongada, que aumenta la propensión a cenar tarde y el momento de las comidas tardías se relaciona con una mayor ingesta total de calorías diarias y un aumento del IMC, independientemente del tiempo y la duración del sueño.

La utilización de nutrientes y el gasto de energía están regulados por el sistema circadiano, y comer tarde en la noche altera el período de dicotómico de alimentación/ayuno y hace que los ritmos circadianos en el sistema digestivo, el páncreas, el hígado y otros tejidos periféricos metabólicos se desplacen del reloj central, ocasionando alteraciones en estos.

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